Dias de furia

Acaba de tumbarse en la litera de la tienda cuando entró corriendo Luis. Por su cara enseguida adivinó que no traia buenas noticias. El rostro desencajado , el uniforme cubierto de polvo, aquel maldito polvo que todo lo invadia y al que despues de un año no se habian acostumbrado, se cuadró ante el teniente Castro:

-Nacho no ha vuelto a la base, han localizado desde el aire su blindado hará unos veinte minutos, lo acabo de oir por la emisora- dijo Luis atropelladamente – Parece que han sobrevivido pero no por mucho tiempo, las brigadas del califa acuden como moscas, quieren trofeos y este es facil-

Castro se incorporó, estaba agotado despúes de una semana con sus hombres en el desierto cazando terroristas pero Nacho era su amigo y no podia dejarlo alli. Vamos Luis, llevame hasta allí le dijo mientras cogía su chaleco y su arma.

-¿No deberia autorizarlo el comandante?, quiero decir no podemos entrar en zona de combate por nuestra cuenta….- preguntó Luis dudando al ver a su teniente dispuesto a salir corriendo hacia el blindado.

-Por supuesto Luis, la cadena de mando, se lo diré cuando volvamos, conozco a Paloma mejor que nadie en esta jodida base, nunca lo permitiria- gruñó el teniente- Pero tambien sabe que nunca he dejado un hombre atrás en mis 20 años de servicio y ya soy viejo para cambiar-

El blindado volaba por las polvorientas calles de la abandonada ciudad, levantando una nube de polvo tras de si, Luis se conocía aquellas callejuelas como si hubiera vivido toda la vida alli, mientras Castro por la emisora contactaba con el punto de control que daba paso al infierno del califa, un viejo amigo estaba al mando allí:

-Pedro, necesito que me abras el portón, voy hacia alli con Luis, vamos por el equipo de Nacho- Al otro lado de la línea Pedro dudaba, sabía que las ordenes de su comandante era no dejar entrar a nadie sin su expresa autorización pero tambien sabia que su amigo no estaria vivo cuando cayerá la noche y que Castro era imparable- Ese gallego se estrellaría contra la barrera si fuera preciso- Pensaba mientras miraba de reojo a la sargento de guardia.

-Nos van a sentar en un tribunal por esto Castro, nos van a joder si no nos matan antes esos malditos moros , la barrera estará levantada, suerte cabronazo la vais a necesitar y traelos de vuelta- respondió mientras ordenaba a la guardia que abrieran el portón. El blindado atravesó como una exhalación instantes despúes.

-Entramos en zona hóstil , hay que reportarlo al cuartel general no vayan a meternos un misil por el culo nuestros colegas del aire- gritó Luis mientras clavaba su bota derecha en el acelerador del blindado.

-si, es cierto, hay varios Tigres en la zona y podemos tener problemas….me toca llamar a la jefa….- respondió el teniente mientras comunicaba con la base a través de la emisora del blindado.

-¿Sabes que te va a cortar los huevos? menuda es tu Palomita rió Luis mientras esquivaba una barricada humeante de un volantazo.

-Tú limitate a llevarme hasta Nacho, no queda nadie con cojones en la base para venir a por nosotros, las nuevas generaciones no saben nada de honor y lealtad- gruñó el teniente que aunque no era demasiado mayor veia como el espiritú castrense se difuminaba en la nuevas incorporaciones que ya solo veian en estas misiones una oportunidad de hacer dinero.

-A sus ordenes mi teniente, le llevaré al infierno- Sonrió Luis

-Aqui Castro, hemos entrado en Lima 7 con un BMR, voy con el sargento Fernandez a recoger al equipo de Nacho, la última posicion reportada es Bravo Tango 43 y nuestro codigo de identificacion es Alfa Hotel 64, repito Alfa Hotel 64-

La inconfundible voz del comandante, seria y calmada no se hizo esperar, le arrebató el microfono al oficial al cargo de las comunicaciones en cuanto oyó el mensaje:

-No he autorizado ninguna operación de rescate teniente Castro, vuelvan inmediatamente a su base, Lima 7 está fuera de control y no hay garantia de exito de esa operación. Es una orden-

-Negativo Paloma, no vamos a salir de aqui sin nuestros compañeros- Se escuchó al otro lado.

-Es una orden , repito, vuelvan inmediatamente o les consideraré en rebeldia y daré orden a que los neutralicen- Respondió Paloma elevando el tono de voz de forma inusual.

-No escucho bien mi comandante, tenemos problemas con la radio- dijo sonriendo mientras guiñaba un ojo a su compañero

-Me esta diciendo teniente que va a desobedecer una orden expresa de un superior , vuelvan ahora mismo a la base o les sentaré en un tribunal militar si es que salen vivos de alli –

-Te lo dije…- , masculló Luis, – o nos matan los moros o acabamos en una prisión militar-

-Paloma, por favor, necesito que pases el codigo del vehiculo al grupo de operaciones aereas para que no nos frian desde el aire y tienes que hacerlo ya, estamos dentro…-

-Maldita sea teniente, esto no es el grupo de whatsapp de tus colegas…..no me hagas esto joder, sabes que no puedo autorizar este suicidio, si Nacho no fuera tú amigo no lo harias- Respondió alterada y levantando la voz. En la sala de mando todos contenian la respiración, sabian que la comandante no elevaba nunca el tono de voz y sabian tambien que era ejecutiva en sus decisiones e inflexible con la disciplina y el respeto a la cadena de mando, venia de una larga tradicion militar con varias Laureadas en su arbol genealogico. En el equipo sabin que mas de uno habria acabado frente a un peloton de fusilamiento si se le permitiese y la misma Paloma habria disparado.

-Corto y cierro, confío en tí cariño- Paloma se ruborizó y dirijió una mirada fulminante a su alrededor, todos en la base sabian que en el pasado habian sido pareja pero temian la severidad del comandante y fingieron no haberlo escuchado. Aquello encolerizó al comandante que aunque templada no podia tolerar aquello incluso de Castro, lo llevaria ante un tribunal. En el fondo de su ser le admiraba pero no soportaba su indisciplina y muchisimo menos que la tratase con aquella familiaridad en el trabajo.

-Capullo….- masculló entre dientes cuando cerro la radio. Sabia que un vehiculo no autorizado en zona hostil era un blanco perfecto para los helicopteros que patrullaban el frente. Meditó un instante aunque sabia de sobra lo que iba a hacer y ordenó que activasen el apoyo aereo a la incursión. Segundos despúes un Tigre volaba sobre la ciudad en busca de la posición de aquellos suicidas.

-Que abran paso a Castro y limpien la posición de Nacho, quiero que ese Tigre vuelva a la base vacio de munición- ordeno la comandante.

-¿Cariño?, desde cuando te dirijes a un superior asi? espero que haga lo que le has pedido o uno de esos pajaros nos va a convertir en cenizas- rió Luis con una mueca de desaprobación.

-¿Estas celoso Sargento? , tú ocúpate de que no nos estrellemos, en la proxima avenida gira a la derecha, sigue recto y llegaremos al lugar del accidente, ya veo la columna de humo desde aqui-

En ese preciso momento un helicoptero Tigre sobrevoló la calle a gran velocidad y baja altura cubriendolo todo de polvo a su paso, tuvieron que frenar bruscamente pues apenas podian ver nada.

-Mas te vale que tu Palomita haya cumplido o ese Tigre viene por nosotros- dijo Luis con voz atemorizada, la idea de que un misil entrará por la puerta y los redujera a cenizas rondaba en su cabeza, al fin y al cabo habian desobedecido las ordenes de un comandante y en una guerra, eso les convertía de facto en enemigos a abatir.

-Paloma cumple, siempre lo hace- dijo el teniente mientras montaba su arma y comprobaba el cargador. -Ese Tigre viene a ayudarnos, me juego las pelotas a que es asi-

-Te contaré una cosa teniente, hace unos años en el Retiro una gitana me dijo que me cuidara de las aves, que veia un pajaro de mal aguero envuelto en fuego en mi profesion y si no lo evitaba me llevaria por delante, no creo en esas cosas ni creo que mi destino este en la palma de la mano pero normalmente no dicen estas cosas, no?-

-Lo dices por Paloma o por el Tigre? – rio el teniente – y encima te sacaría veinte pavos-

En efecto, pocos segundos después el inconfundible sonido del cañon automático de 30 mm batiendo las barricadas enemigas inundó la avenida donde Nacho y un brigada resistían como podían. Parapetados en el interior del blindado , heridos y con la esperanza perdida agotaban la munición contra las decenas de enemigos que les acosaban desde los edificios conlindantes y las improvisadas barricadas que habian montado en torno a su ansiado trofeo.

Luis detuvo el blindado a unos trescientos metros de la posición del Tigre, alli en punto fijo batiendo sin descanso las posiciones enemigas parecia un angel exterminador, las vainas de las balas caian sobre el suelo como una lluvia metalica mientras el humo cubria sus objetivos.

-Esto nos dará unas horas Nacho pero ese pajaro no puede sacarnos de aqui, reservemos balas para nosotros- le dijo el brigada mientras apretaba el torniquete que le habia hecho en la pierna derecha.

-¿y que cosa mejor tenías pensado hacer ?- rió Nacho mientras una mueca de dolor le recordaba que estaba gravemente herido y tal vez no viviera para contarlo.-

Cuando el Tigre hubo agotado su munición cabeceó hasta sobrevolar la posición de Nacho y con un rugido de los motores a maxima potencia alzó el vuelo sobre los humeantes edificios que instantes antes habian soportado la furia del cañon de 30 mm.

-Nos toca- dijo Luis mientras engranaba la primera marcha y aceleraba con determinación.

-Nos toca…..- asintió Castro con determinación mientras se persignaba, aunque no era un hombre religioso si tenia claro que de haber un Dios era mejor encomendarse a él pues aquello era mas parecido a un suicidio que a una operación militar.

No habian llegado a la mitad de la distancia que les separaba cuando la estela de un cohete anticarro llego silvando por un lateral. Por unos segundos pasó de largo y acabó impactando en las ruinas que delimitaban el margen izquierdo de la calle. Una lluvia de escombros cayó sobre ellos mientras el ensordecedor estruendo rebotaba contra el vehículo. Se miraron con alivio al comprobar que seguía enteros.

-Estuvimos cerca …- murmuró Luis.

-Si , pero no se confie sargento, no siempre vamos a tener tanta suerte…- le respondió el teniente con una mueca de aprobación.

-No me da miedo caer en combate, mejor asi que no en la cama de un hospital, ¿no crees?-le respondió Luis que siempre trataba de encontrar el lado bueno de las situaciones difíciles.

-Sin duda, sin duda….nunca me gustaron los hospitales- gruñó Castro.

-Por eso salias con una doctora, eres un enfermo teniente, un jodido enfermo-

Frenó en seco frente al vehiculo de Nacho.

-Iré yo, tu ocupate de que no se pare el motor y salgamos de este infierno-

Luis no se atrevió a contestar pero aquello iba contra las reglas, un oficial no entra en combate primero dejando a sus hombres en la retaguardia,el oficial de menor graduación era él. Pero el teniente tenia aquella mirada que ya habia visto en otras ocasiones y sabía que ni con una pistola en la sien le detendría, abrió una escotilla y arrojó un par de botes de humo con los que ocultaría sus movimientos, era todo lo que podia hacer por su teniente. Castro le miró , volvió a persignarse, le dió una fuerte palmada en el pecho mientras se ajustaba el casco y volvía a comprobar su arma para inmediatamente despúes saltar ágilmente del blindado a toda velocidad hacia el vehiculo de Nacho.

Luis miraba nervioso hacia el edificio humeante, otro cohete y en aquella posición no habria salida, sentia las decenas de ojos que los observaban y los dedos que acariciaban los gatillos prestos a disparar sobre ello. El sudor caia sobre sus ojos y nublaba su vista, podia sentir el retumbar del corazón en todo su cuerpo, la respiración acelerada, los puños apretados en el volante. De pronto el impacto en la chapa del blindado seguida de una detonación le recordó lo delicado de su posición. Pronto hubo un segundo disparo con el destello de una bala trazadora impacto en el lateral y una vez marcada su posición una lluvia de proyectiles cayó sobre el vehículo.

-Bienvenido teniente, estabamos esperandole- le saludó el brigada desde el interior del amasijo de hierros- Tendrá que disculpar al capitán , ha perdido mucha sangre y tendremos que llevarlo a cuestas- Con cierta dificultada salieron del vehiculo protegidos por la densa humareda de los botes de humo que escondian sus movimientos y se dirigieron hacia el portal del edificio desde donde los francotiradores disparaban sobre el blindado de Luis. Una vez estuvieron protegidos de la linea de tiro llamó por la radio a Luis:

-Esto es una ratonera, hay demasiados tiradores…. Nacho esta muy mal no puede moverse, necesitamos ayuda, ahora sal de ahi antes de que te hagan volar por los aires, hemos tomado posicion a tus tres, esperaremos aqui a que se calme la cosa. Es una orden sargento.Corto y cierro-

Luis a disgusto pero viendo que no podria resistir mucho mas tiempo la posicion hundió el pie en el acelerador y girando a toda velocidad salió calle arriba dejando una polvareda tras de si que inundó toda la avenida mientras los disparos se detenian. Agazapados en las ruinas del portal, Castro pedia silencio por señas. Era vital no descubrir su posición en medio de aquel infierno. El plan del gallego era esperar una nueva incursión del Tigre para salir de alli pero no sabia si autorizarían un nuevo vuelo, la zona era un polvorin y nadie queria ser responsable de la perdida de un helicoptero de última generación, nadie excepto Paloma. En su puesto de mando interrogaba a Luis a través de la linea segura de la emisora:

-Maldita sea, sabía que la ibais a liar, ¿me esta diciendo sargento que ha abandonado un oficial en una operación de rescate no autorizada?, les llevaré a un consejo de guerra si salen de alli –

-Paloma, dejate de formalismos, si quieres que saquemos a esos tres,necesitamos apoyo aereo o nos enterrareis a los cuatro porque con apoyo o sin el yo vuelvo por ellos.Tengo el blindado como un jodido colador, no sé ni como funciona aún pero los cojones intactos, dime si vas a ayudarnos o no y dimelo ya porque no podrán resistir mucho tiempo-

En la sala de mando, Paloma tragaba saliva, parecia palidecer ante una decisión que no podia esperar, mantener las ordenes y no arriesgar mas vidas o echar por tierra su brillante carrera, una mala decisión respaldaria la acción temeraria de un oficial defenestrado y la haría responsable , y ella sabia que aquello iba a acabar mal desde el primer momento pero lo que no imaginaba que sus sentimientos por el teniente iban a condicionar sus decisiones profesionales. Sabia que alguien pediria explicaciones por aquella operacion y seria muy dificil aun acabando bien que se aceptasen, pero con 4 bajas y un helicoptero derribado eso sería el fin de su carrera, saldrian en los periodicos, pero no podia abandonarle de esa manera por mas que el y solo el era el responsable de aquel desastre. En su mente la imagen de Castro, con su sonrisa y aquella mirada que nunca habia podido olvidar inclinaron el fiel de la balanza.

-Envíe dos Tigres a la posición de Castro y que despejen la zona-

Comandante, ¿está segura?, el último Tigre ha reportado fuego hostil muy intenso en la zona – el preguntó el oficial al cargo de las comunicaciones con el mando aereo.

-ya me ha oido, si tengo que volver a repetirle mis ordenes tendré que relevarle del puesto sargento- dijo Paloma visiblemente irritada sin apartar la mirada del mapa de la ciudad donde una luz verde indicaba la localizacion del blidado de Luis.

Mientras tanto Nacho palidecía, había perdido mucha sangre y la vida se le escapaba por momentos. Abrió los ojos para mirar el rostro de su amigo que trataba de cortar la hemorragia sabiendo que aquello solo alargaría unas pocas horas su agonía.

-Siempre pensé que sería yo el que se iría primero y no me he equivocado….- dijo con gran esfuerzo

-Te equivocas como siempre, te sacaremos de esta Ignacio, te sacaremos….- le respondió mientras apretaba nuevamente el improvisado torniquete y aplicaba con fuerza gasas sobre la herida.

-Solo me llamas Ignacio cuando la cosa se pone seria- dijo con un hilo de voz.

Les interrumpieron los gritos de victoria de los soldados del califa, creyendo derrotado el enemigo salian por decenas de las ruinas conlindantes en dirección al humeante vehiculo de Nacho. Harapientos, armados hasta los dientes y con los ojos llenos de rabia aparecían por doquier. Pronto les verian. Aquello no estaba en los planes de Castro. No pensaba que serían tantos ni tan poco cautos. Los Tigres podian aparecer en cualquier momento. Miró a su amigo y comprobó su pistola. Quitó el seguro y la colocó cuidadosamente en su mano derecha mientras le decía:

-ya sabes como funciona, 13 en el cargador y deja dos balas , una para mí y otra para tí-

Les interrumpió la brusca detonación de dos ráfagas de AK47 mientras el brigada caia a plomo sobre la entrada. Como activado por un resorte Castro se puso en marcha, años de instrucción habian automatizado su reacción, sus manos buscaron el pesado metal de su rifle automatico y sus dedos apretaron el gatillo sin descanso, mientras los vigorosos brazos apuntaban sobre los soldados del califa que gritando entraban en tropel en las ruinas del portal donde se refugiaban. Pronto agotó el cargador mientras el blanco de las chilabas se empababa en sangre y humo con el olor a polvora hacia irrespirable aquel improvisado parapeto donde se amontonaban los cuerpos de los luchadores islámicos. Dos cargadores más fueron vaciados sobre más y más enemigos que acudían gritando salvajemente en busca de una presa que ofrecer a su lider. Nacho desde su posición cubria las escaleras desde las que los francotiradores de los pisos superiores caian como arañas, aunque muy débil su punteria le permitió abatir a los primeros haciendo que el resto quedará a la espera de que sus compañeros del exterior tomaran la posición.

-Esto no pinta bien amigo, me quedo sin munición- dijo Castro

En el exterior acudian cada vez mas y mas milicianos, excitados por la previsible victoria, peleaban entre ellos por ser los primeros en entregar al califa aquel trofeo, vengar la humillación de tantas derrotas.

Nacho respiraba con dificultad, no aguantaria mucho mas pero estaba dispuesto a mantener su posición hasta el último aliento. La cuestión ya no era si moriria aquella tarde si no si lo haria en libertad o bajo las torturas que le esperaban si caia prisionero de las milicias del califa. Comprobó el cargador y miró a su amigo. Llegado el momento sabría que hacer. Como si leyera su mente el teniente le miro sonriendo, meneando la cabeza le tranquilizó, aunque en su interior estaba empezando a creer que era aquella su última misión. La imagen de Paloma vino entonces a su cabeza, con sus hipnóticos ojos azules que le habian hecho soñar que volverian a Madrid , que lo dejarian todo y empezarian otra vez en su barrio de siempre, con el dinero ganado abririan una consulta y ella volveria a hacer lo que siempre quiso, el escribiria su libro, por que no le habria hecho caso entonces, por que tuvo que seguir en aquella maldita tierra, ahora todo era demasiado tarde para coger ese tren, pensó otra vez en aquellos ojos azules, los mismos que llorarian aquella perdida en la soledad del cuartel una vez recibiera la terrible noticia. Sentía el latir del corazón acelerado, podia casi hasta escucharlo debajo de su chaleco, lo sentía hasta en los dedos de las manos con las que firmemente apretaba el arma que separaba sus vidas de aquellos salvajes que ya saboreaban la victoria. Nacho apenas podia mantenerse consciente, la palidez de su rostro presagiaba un inminente desenlace y sin nadie cubriendole las espaldas no tendria ninguna posibilidad. El sonido de una llamada entrante le devolvió a la realidad, era Luis:

-Teniente, estoy escuchando los disparos voy para alli a sacarles de ese infierno-

-Negativo sargento, la situación esta comprometida aquí, espere refuerzos antes de entrar, es una orden-

-Sabes muy bien que no vendrá nadie, voy a hacer lo mismo que mi teniente, desobedecer la orden de un superior para salvar a un compañero, corto y cierro- respondió mientras aceleraba con determinación hacia la avenida. El ruido del motor rugiendo y la nube de polvo que le precedía desconcertaron a los milicianos, unas rafagas de la 7.62 mm es lo que necesitais pensó Luis mientras detenia el vehiculo y abria la escotilla que daba acceso a la ametralladora. Pronto el tableteo de las balas cruzando la plaza hizo dispersar a la multitud, no podian imaginar que se trataba de un solo vehiculo y un solitario sargento. La mascarada parecia funcionar. Rápidamente saltó al puesto de conducción y dirijió su vehiculo hacia el portal donde se parapetaban sus compañeros colocándose entre el portal y las barricadas donde los milicianos se habian refugiado, abrió la escotilla y sin dejar detenerse al vehiculo barrió con fuego de ametralladora las posiciones enemigas.

-Teniente, ha llegado el taxi que pidió- le gritó sin dejar de disparar.

Castro no daba crédito a aquello que estaba viendo, se quitó el pesado chaleco antibalas y cargó sobre sus hombros a Nacho que parecia recobrar el aliento por momentos.

-Nos vamos de aqui amigo- exclamo con decisión el teniente mientras se abria paso entre los cuerpos sin vida de los enemigos.

Afuera el martilleo del 7.62 y la lluvia de casquillos no daban tregua. Luis batía en zigzag aleatorio las improvisadas barricadas tal y como habia practicado cientos de veces para que su movimiento no fuera predecible. Bastaban unos segundos para que un francotirador acertase en su cabeza o un cohete antitanque les hiciese saltar por los aires. Castro recorrió los pocos metros que le separaban del blindado e introdujo el cuerpo del herido sobre los asientos traseros.

-vuelvo por el brigada Luis y nos largamos – le gritó mientras corria en busca de su compañero fallecido. Luis siguió disparando sin cesar, le dolían los dedos de la fuerza con la que manejaba el gatillo y el retroceso brutal del arma era ya dificilmente soportable para cualquiera pero no para Luis. Tras las barricadas los milicianos sabian ya que aquel era un vehiculo aislado y no la vanguardia de una gran ofensiva. Cogian confianza y se preparaban para responder a aquel temerario soldado español. Pronto el blindado de Luis recibió los primeros disparos de respuesta, al principio tímidamente después acompañados de una ensordecera algarabia de los milicianos lanzados al combate . Las balas del 7.62 derribaron a los primeros pero no podia contener aquella marea. Tres impactos casi simultaneos sobre su chaleco le derribaron cayendo sobre el puesto de conducción en el momento que regresaba el teniente con el cuerpo del brigada a las espaldas.

-vamonos ya – le gritó pero Luis yacía aturdido sobre el volante incapaz de responder, el chaleco habia aguantado pero el dolor en el pecho contusionado le hacia respirar con dificultad. La traza luminosa de un cohete antitanque sobrevoló el vehiculo y se fue a estrellar en el portal donde minutos antes se habian refugiado. La explosión y los fragmentos de ladrillo derribaron al teniente como un muñeco de trapo empujandolo violentamente contra la puerta del blindado. Un repentino y ardiento dolor sobre su pecho le decía que alli se habian roto varias costillas, le costaba respirar y en su boca noto el amargo sabor de la sangre, aquello era sin duda grave. Se incorporó con dificultad e instintivamente cogió su pistola reglamentaria, la sangre corria por su brazo desde los hombros hasta los dedos, podia sentirlo claramente. Un crujido y la detonación de un nuevo disparo de una bala trazadora atravesó su pecho haciendole tambalearse y dejar caer el arma.Sin el chaleco aquella bala atravesó su cuerpo como si fuera mantequilla. Se le nublaba la vista por el intenso dolor cuando sintió unas manos le agarraban para introducirlo dentro del blindado. Era Luis, dos segundos despúes ya hundía con fiereza el pie en el acelerador y enfilaba el camino de regreso mientras una lluvia de balas castigaba el blindaje del vehiculo.

-No debiste venir Luis- dijo con dificultad el teniente Castro

-Sabias que lo haria, no tengas prisa en morir que de estas sales, no tienes mas que un bonito agujero que te cosera bien los matasanos del cuartel general- respondió Luis mientras miraba con preocupacion el reguero de sangre que salia del chaleco de su amigo. En el asiento trasero Nacho palido habia recuperado la consciencia y se incorporaba con dificultad, habia perdido mucha sangre pero el correoso toledano se resistia a abandonar el mundo de los vivos.

El blindado volaba sobre las polvorientas calles mientras aqui y alla un disparo de un tirador impactaba sobre el vehiculo. Finalmente y como un angel vengador, un tigre aparecio sobrevolando la avenida y como una exhalación paso sobre ellos seguido de otro más, eran los helicopteros que habia mandado Paloma pero llegaban tarde. Reportaron la situacion y regresaron a la base no sin antes descargar una lluvia de fuego sobre las posiciones enemigas. La radio de Castro recibió la esperada llamada del comandante.

-Teniente, informeme de la situación- crujió la voz de Paloma a traves de la emisora

-Palomita, me temo que la situación esta jodida- respondió con dolor al otro lado de la emisora, Paloma sintió un escalofrío ,intentó sobreponerse, la preocupación entrecortaba su voz, sabía perfectamente que aquello era muy grave.

-Los tigres han despejado el camino, tienen via libre-respondió tratando de infundirles animo y sin aún atreverse a preguntar por la gravedad de las heridas.

-Del equipo de Nacho solo ha sobrevivido él, tiene una herida de metralla en la pierna y ha perdido mucha sangre, lo llevamos de vuelta, Nacho saluda a Paloma- respondió con sorna el Teniente mientras tosia con dificultad y el sabor de la sangre llenaba su boca. La vista se le nublaba y apenas podia sujetar la radio. Nacho gimió lo que pareció un hola mientras Luis tomaba el relevo:

-Aqui el Sargento Fernandez, tenemos dos heridos muy graves y una baja mi comandante, estoy a un par de kilometros del acceso oeste y no tenemos presencia destacable del enemigo a la vista, necesito que abran la barrera y preparen el quirofano, Castro tiene herida de bala en el pecho y probablemente varias costillas rotas- dijo Luis mientras añadia, – abran esa jodida barrera …. porque no pienso parar-

-Sargento,la barrera estará abierta, traiga a esos dos oficiales con vida y les propondre a los tres a una medalla si no me sientan antes en un consejo de guerra- respondió el comandante mientras sus bellos ojos azules se llenaban de lágrimas e informaba a su asistente que conectase con el puesto de control en la barrera.

-Así lo haré- dijo Luis.

En ese preciso instante que Luis cerraba la conexión el blindado voló por los aires al paso de una mina anti tanque. La explosión levantó el vehiculo violentamente sobre el suelo y lo arrojó volteado varios metros adelante por el efecto de la velocidad, la explosion tan violenta arranco el motor y todo el tren delantero que acabo decenas de metros mas adelante dejando el resto envuelto en una humareda blanca en la mitad de la avenida. Asi lo vió desde el aire el Tigre que regresaba a la base , convertido en un amasijo de hierros y completamente reventado. La detonación fue tan brutal que se escuchó en el puesto de control desde donde pudieron divisar la columna de humo. La emisora aun funcionaba y el zumbido despertó a Castro, que con infinito esfuerzo abrió los ojos, a su lado Luis, inmovil, aun seguia agarrado al volante, estaba destrozado, la mina habia explotado en su lado y el blindaje habia cedido hiriendole de muerte en el acto. Castro apenas podia moverse, tenia heridas de metralla por todo el cuerpo y la herida del pecho le inundaba los pulmones por lo que apenas podia respirar. Reunió las pocas fuerzas que le quedaban y pulsó el botón de responder:

-Aqui Castro- respondió con un hilo de voz, nos ha derribado… Luis esta muerto y no puedo moverme- intentó mirar detras para ver a su amigo pero no podia- La mano de Nacho en su hombro le anunció que habia sobrevivido tambien, no podia hablar pero haciendo un gran esfuerzo se sitúo detras y apoyando su cabeza sobre el hombro de su amigo se desvaneció.

-Castro….soy Paloma…- crujió la radio.

-me gustaria tanto verte por última vez Palomita….- al otro lado de la emisora, Paloma enmudecia, ya habia sido informada de la explosión y sabia lo que eso significaba, quiso decir algo pero no fue capaz. Respiró profundamente, sabia que aquella era la última vez que podria hablar con el. Se incorporó y mando desalojar la sala de mando: – fuera todo el mundo- ordenó, aquello era totalmente irregular y podria acarrearle consecuencias pero eso ahora no le importaba. Se sentó en su sillon de mando y conectó sus auriculares , no queria que nadie mas escuchará aquella su última conversación:

-Teniamos….teniamos que estar en Madrid, a estas horas estaria tomandome una caña contigo en el bar de Lopez, ¿te acuerdas de las tapas que prepara el bueno de Lopez? una mahou fresquita y poco mas para ser felices Castro, cuantas veces hablamos sobre dejar todo esto? yo tendria mi pequeña consulta y tu , tu escribirias para mi, como hace años, nadie pagaria por tus libros pero yo los leeria una y otra vez….teniamos un sueño Castro, y lo dejamos escapar….quien sabe hasta igual tendriamos crios, a ti te gustaban los niños, a mi curarlos pero me hubiera gustado tenerlos contigo, tenia pensados hasta los nombres Carla y Juan, y si no un gato, un pequeño piso en chamberí, un segundo con una pequeña terraza y muchos geranios, me encantan los geranios Castro….. ese sería nuestro pequeño paraiso…..porque no luchamos por nuestro sueño? joder, porque no dejamos esta mierda a tiempo-

No pudo seguir hablando las lagrimas recorrian sus mejillas mientras pocos kilometros de alli Castro asentía con la cabeza y recobraba fuerzas imaginando aquel futuro alternativo que la realidad habia aplastado:

-Palomita, ya te veo con tu vestido negro paseando por Madrid de mi mano , quiero que sepas que te ves preciosa…..por cierto Lopez hace una mierda de tapas, ya no te acuerdas….borremos eso de nuestro sueño por favor, me va a dar acidez….ponme algo de Sabina cariño, que no sea muy triste que ya sabes que me emociono fácilmente, lo de mandarme un whiskey te lo perdono ademas ya sabes que me estoy cuidando el puñetero higado- sonreia a pesar del dolor pero las fuerzas le fallaban, apenas podia ya hablar pero una parte de el ya no estaba en aquel infierno, cerraba los ojos y podia ver sus nombres en aquel portal de esa calle de chamberí y una terraza llena de flores en un humilde apartamento donde una vez los sueños imaginaron una vida juntos y donde en un universo alternativo se daba cita el final feliz.

Cuando a los pocos minutos llegó el vehiculo de rescate de entre los restos humeantes aún se escuchaba el Sin Embargo de Joaquin Sabina , en el interior en medio de un charco de sangre el teniente Castro yacía recostado en su asiento, con la cabeza de su amigo Nacho en su hombro, una placida sonrisa se dibujaba en su rostro, ya no estaba alli….

-Lopez ponme otra caña, hoy tengo que inspirarme para escribirle algo a mi doctora, y no hace falta tapa, puedes ahorrartela-

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