El viaje (II)

Luis se había acostumbrado a una vida solitaria en aquella tierra olvidada del mundo. La vegetación cubría devorando con maleza el único camino que salía de Villares , hacia ya muchos años que nadie recorría esa senda. Luis lo evitaba pues aunque no era supersticioso creía que algo malvado dormía en las piedras que las hierbas cubrían. Hermes tambien evitaba ese camino y eso confirmaba las sospechas de Luis que sabia que aquel animal veia cosas que los vivos no sienten, al fin y al cabo era su único amigo en aquel mundo perdido. Era frecuente oirle conversar con Hermes, le contaba las viejas historias de la antiguedad y el perro le miraba como comprendiendo. La vida de Luis no conocia de horarios ni rutinas. Procurarse alimento y mantener la vieja casa de tejado de pizarra era su unica ocupación, el resto del día lo dedicaba a recorrer los alrededores siempre sin cruzar las montañas que encerreban el valle, sabia que mas alla de aquellas cumbres estaba el mundo de los hombres y sus horrores. No esperaba nada de ellos ni estaba interesado en luchar sus guerras, el no se iria nunca de aquel reducto olvidado, vivía como habían vivido sus padres y sus abuelos y no sabia hacerlo de otra manera. Conocia bien todos los arboles y los animales que poblaban el valle, cada fuente y cada regato que recorría el valle. Él vivía en armonia con la naturaleza, cazaba si, pero solo para alimentarse, cultivaba un pequeño huerto familiar y recogia lo que el bosque le entregaba, castañas y nueces en otoño , manzanas y cerezas en primavera. Cuando el invierno endurecía su existencia y el sol apenas se veia, él pasaba horas leyendo los libros que se habia traido de la casa del cura. En esos momentos escapaba de su realidad y vivía otras vidas más alla del tiempo y el espacio. Un día escribiré yo una historia pensaba con frecuencia pero lo cierto es que nunca lo hizo, aunque en su cabeza y durante sus paseos por el campo le gustaba inventar historias que compartía con Hermes pero nunca se decidió a ponerlas por escrito. La soledad para la mayoria de las personas es fria y dolorosa pero no para Luis, había aprendido a quererla . Un día hacia ya varios años llegó al pueblo una pareja de guardias civiles, Luis los vió venir mucho antes de que entraran en el pueblo, los observó en la distancia sin que ellos se dieran cuenta de que alguien les seguía, no huía de nada ni les temía, él era fuerte y agil, podría acabar con ellos sin que pudieran ni darse cuenta de quien les atacaba, toda una vida cazando en los bosques de Villares habian hecho de Luis un animal fuerte y astuto, un lobo solitario, y lo hubiera hecho si ellos hubieran sido una amenaza, aquel era su reino y su unica ley era la suya, pero no lo eran, los dejo husmear en las ruinas del pueblo y espero a que regresaran por el olvidado camino de piedras . Por un momento pensó que podria acercarse a ellos y saber del mundo pero fue un instante, el no queria que ese mundo hóstil que crecia fuera del valle supiera de él, nada bueno había traido y todo lo bueno se había llevado. Aquella fue la última oportunidad de salir de alli y regresar a la civilización. Moriré solo aquí cuando ya no pueda salir a procurarme mi sustento, cuando Hermes se vaya y me deje solo, lo cual no será dentro de mucho porque la vida en el campo envejece a los hombres rapidez . Cuando un hombre ama la soledad no teme la muerte, tampoco la desea, simplemente la acepta con naturalidad del que conoce el ciclo de la vida , sabe que nadie le llorará, nadie sufrirá por su ausencia, nada quedará pendiente, nadie esperará en la casa, la soledad era libertad, la soledad era vivir sin miedo. Sin embargo tambien era una amante cruel ya que algunas noches bajaba la guardia, se apoyaba en el hombro de la luna y dejaba que por la noche soñara con que se marchaba y que en su lugar Penelope le esperaba en la vieja casa de pizarra negra, alli delante del hogar, a la luz de la leña ardiendo en la chimena, ella tejia para él ,mientras el humo lo impregnaba todo, allí estaba ella, mirándole, esbelta, altiva, invencible, incansable. Penelope con sus lindas trenzas lloraba por su ausencia, cuando Luis llegaba para secar las lagrimas que empañaban los ojos azules mas intensos que se hubieran visto en el valle, la abrazaba y dormía con ella pero siempre amanecia abrazado a su tristeza.

Una mañana de primavera , cuando los rayos del sol acariciaban la morena piel de Luis mientras descansaba en medio de un claro del bosque, la vió por primera vez. Hermes dormitaba a sus pies. Entre la espesura de los helechos que limitaban el borde del claro una joven palida como la luna le observaba con detenimiento, vestía una túnica blanca y llevaba el negrísimo pelo recogido con una diadema plateada. Sus ojos de un gris metálico le miraban con detenimiento. Luis se incorporó tratando de ver mejor a aquella extraña figura , Hermes abrió los ojos, levantó sus orejas adoptando la posición de alerta al ver a aquella intrusa en sus dominios pero no se movió. Luis se acercó lentamente temiendo que aquella imagen desapareciera como un fantasma, algo le decía que aquello no era de este mundo y habia que ser precavido en cosas de muertos y fantasmas decian los mayores en Villares . Pero no lo hizo, alli seguía mirandole fijamente cuando Luis llego hasta el extremo del claro y pudo contemplar claramente su imagen. Aquella mujer parecía salida de uno de los clásicos que tanto le gustaban, una Palas Atenea particular pensó Luis. La de los ojos brillantes, la que guiaba a Odiseo e infundía valor en sus momentos más dificiles. Estaba a no mas de unos diez pasos de distancia cuando habló la pálida dama sin mover los labios y sin dejar de mirarle fijamente :

-Preparate Luis, tu viaje empieza pronto, arregla tus asuntos pues no tienes mucho tiempo, llevas ya mucho tiempo esperando pero este verano será el último que pases en el valle , no esperes a que caigan las dulces castañas ni las cigueñas vuelen hacia el sur –

Sin darle tiempo a responder desapareció difuminandose en la frondosidad del bosque momento en que Hermes acudió ladrando a su lado.

-Que extraño fantasma se apareció aqui querido amigo y que siniestro mensaje traia, ¿lo escuchaste tu mi fiel compañero o es producto de mi imaginación?, no creo en espiritus ni fantasmas pero este era real-

Sin duda aquella aparición no era de este mundo ya que no habia rastro de huellas en el lugar donde se encontraba y la maleza era tan espesa que no le hubiera sido dificil seguir su rastro si de un ser humano se tratase, pero alli no habia nada, ni una rama doblada ni unas hierbas pisadas. Luis no creia en nada que no fuera de este mundo pero estaba seguro que no lo habia soñado. ¿De que viaje se trataria y porque era preciso iniciarlo antes del otoño? Esa idea le ocupó el resto del día sin entender de que se trataba, ¿de que asuntos se tenia que ocupar y porque el final del verano era el plazo que tenia para iniciar un viaje, pero a donde ?

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